Hace bastante, Betta me contó que habia encontrado en la farmacia amiga estas toallitas quitaesmaltes sin acetona.
No sabia que la acetona era un producto muy agresivo para las uñas naturales, ya que las seca, les quita brillo y hasta puede hacer que se abran por capas. ¿Nunca les pasó de sacarse pedacitos finitos de uña sin querer? durante mucho tiempo fue mi placer oculto, algo asi como reventarse los granitos, pero como granitos no tengo, tenía que entretenerme con otra cosa, y levantar pedazos de uña era genial. Bueno, resulta que es todo culpa de la acetona. Y si a eso le sumamos que también es un producto muy agresivo para la piel de las manos, ahi encontramos por qué tenemos las cutículas y padrastros.
Este producto es muy suave, y si bien hay que frotar bastante para retirar el esmalte, cumple su función perfectamente. Al principio usaba cuatro pads, pero ahora sólo uso dos.

Al abrir el pack pareciera que las toallitas están secas, pero no es asi: sacan todo. Y perfectamente. Deja una sensación de manos aceitadas una vez que lo usamos, y aunque en la página web dicen que se puede sacar frotándonos las manos......yo necesité lavarme. Después me enteré que ese aceitito servía para humectar cutículas.... pero igual, no lo toleré ni lo tolero.
El problema es el precio: $18 contra $7 de una botella de Cutex. Lo bueno de este producto es que es super práctico para llevar en la cartera, no daña la piel. Lo malo es que una vez abierto dura tres meses y hay que refregar bastante para retirar el esmalte, no es como con la acetona que se deja unos segundos sobre la uña y sale todo y tampoco se puede usar en uñas acrílicas (sólo en naturales).
Por eso, como dice el título: será cuestión de poner en la balanza: practicidad y suavidad o precio y rapidez.
¿Uds. qué eligen?