Primero la explicación técnica más corta del mundo: El esmalte magnético tiene partículas metálicas en su fórmula, las cuales al entrar en contacto con el imán que viene en la tapa del frasco, crean diseños únicos.
Se aplica primero una capa en todas las uñas, se espera que se seque, se aplica una segunda capa y de a una uña por vez se pone el imán a milímetros de la uña, sin tocarla, por unos segundos y voilá, aparece el design, que es un mix entre carey, animal print, reptil, psicodelia, rayas, etc. Después se pinta la otra uña, imán, otra uña imán y así. Se tarda un poco más pero se hace en un toque.
Esta es la botellita, la tapa se saca y sobre esta está el imán (ven la pestañita que sobresale? eso se apoya sobre el dedo, cerca de la cutícula y hace el efecto loco).
Compré dos colores, Trafalgar Square, que es gris plomo, y Houses of Parliaments, que es el de las fotos, un violaceo que depende de la luz con que se mire se ve gris, violaceo, berenjena, plomo, lila, un crisollll chika.
La calidad del esmalte es muy buena, yo me pinté muy mal porque me ganó la ansiedad, pero si una se pinta sentada y en más de cuatro minutos, apuesto que se luce mucho más.
Una sola capa de esmalte, sin efecto imán, se ve así:
Hay muchas marcas que sacaron esmaltes magnéticos, el de China Glaze tiene un imán con el que se pueden lograr distintas figuras, me encantó.
Este lo compré afuera y sale u$s16.
Lo que no me gustó NADA: No me duró sano ni 24 horas, se saltó en las puntas al día siguiente.