
Con ese nombre fantabuloso y ePsótico no podía dejarlo pasar. Lo compré toda emocionada y ahí nomás lo dejé olvidado en el fondo del cajón de los esmaltes, pobrecito. Típico mío.
No es un color que me vuelva loca de amor, pero me gusta mucho. Cubre bien (con dos capas alcanza) y la textura y el pincel están super bien para un esmalte de 9pé, además tiene un brishor extraordinario.
Y por supuesto, no me aguante y lo gladifiqué con una capa de Paz e Amor, de Impala. La foto es medio gaporon y no se nota bien, pero queda lindísimo.

Cada día me pinto peor, debe ser la tercera edad.
Con las chicas del NailsClub estuvimos viviendo momentos de pánico, ansiedad y locura indiscriminada cuando notamos que todos los Insta-Dri, promediando el frasquito, se vuelven un moco pastoso e inusable. A mí me funcionó ponerle unas 10 gotitas de diluyente para esmaltes CADI. Tenía miedo que perdiera su magia, pero no. Sale como piña y conserva todos sus poderes secativos.
¿Que opinan de la combineta?












